

¡HOLA!Voy a responder a la petición de un lector, para comentar un poco la historia de un apellido tan poco conocido como es alea.
No es un apellido de origen español, sino italiano. Según algunas fuentes de información, parece ser que proviene de la palabra latina suerte, escrita ALEA.
La difusión de este apellido fue supuestamente provocada por las famosas palabras de un emperador romano muy conocido gracias al escritor francés Goscinny y sus comic de Asterix y Obelix. Estas fueron:
alea iacta est (o alea jacta est), que es una locución latina de uso actual que significa literalmente "se echó el dado", "el dado fue echado" o "la suerte está echada". Es una expresión atribuida por Suetonio a Julio César en el momento de cruzar el río Rubicón, límite entre Italia y la Galia Cisalpina (provincia que el Senado Romano le había asignado). Con este paso, se rebeló contra la autoridad del Senado y dio comienzo a la larga guerra civil contra Pompeyo y los Optimates. Según algunas versiones, César usó el imperativo “jaci” en lugar del pasivo “jacta est” (“Echad la suerte!”).
En realidad, parece, si se cree a Plutarco, que la frase fue dicha en griego, tomándola de un verso del comediógrafo Menandro, con el sentido de "los dados están echados (esperemos ahora la suerte)". El escritor era al parecer uno de los favoritos de César.
La sentencia implica que él había tomado el riesgo y pasado un “punto de no retorno”, es decir, el no podía retroceder de lo que había hecho, como el jugador que ha apostado todo a una tirada de dados. Hoy en día, la frase significa dar un paso irrevocable, generalmente de riesgo o confrontación.
Gramaticalmente, está formada por el nominativo de alea, -ae (suerte) y el pretérito perfecto pasado de iacio (lanzar, echar).
En realidad, parece, si se cree a Plutarco, que la frase fue dicha en griego, tomándola de un verso del comediógrafo Menandro, con el sentido de "los dados están echados (esperemos ahora la suerte)". El escritor era al parecer uno de los favoritos de César.
La sentencia implica que él había tomado el riesgo y pasado un “punto de no retorno”, es decir, el no podía retroceder de lo que había hecho, como el jugador que ha apostado todo a una tirada de dados. Hoy en día, la frase significa dar un paso irrevocable, generalmente de riesgo o confrontación.
Gramaticalmente, está formada por el nominativo de alea, -ae (suerte) y el pretérito perfecto pasado de iacio (lanzar, echar).
Se dice que la enorme admiración del pueblo hacia líder, que poseía un carácter muy recio y decidido, hizo que estas palabras tan emblemáticas perduraran a través de tantos siglos, transmitiéndose como leyenda. La palabra más destacada de la frase: Alea, fue usada para nombrar a las familias con mayor lealtad y fortuna para su imperio el romano. Con las innumerables conquistas, se difundió por Francia, hasta llegar al norte de España.
Así que mi apellido Alea, con origen latino, ha llegado a poner nombre hasta a un pueblo costero en Ribadesella (Asturias), gracias a una simple frase de un gran hombre para muchos: Julio Cesar.

